Prendas con alma salvaje

Prendas que defienden el mensaje de espíritu libre, alma salvaje, vuelta a la naturaleza, y vida - nutrición - consciente.

Diseñadas a mano e impresas en España, con espíritu propio e indomable. Y con mucho amor.

100% vegan.

El 10% de tu compra se destinarán íntegros en beneficio de los animales, al Santuario Animal "El hogar".

Diseñadas por Julia Jiménez en Madrid. Ilustradas por Israel Barranco en Valencia. Impresión en Castellón.

  • Bolsa de tela - Diseño exclusivo No sé qué cenar

¡DISPONIBLE!

  • Camiseta EDICIÓN LIMITADA - Diseño exclusivo No Sé qué cenar

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Ilustración: Israel Barranco
Ilustración: Israel Barranco

¿Y por qué una remolacha? Pues por muchas cosas. Principalmente, porque tiene raíces. Raíces. Qué palabra más preciosa. Los alimentos tienen raíces, como nosotros. Porque vienen de la tierra, como nosotros. Las raíces nos recuerdan nuestro origen. Nos recuerdan que provenimos de algo anterior, fuente de vida, precursor. Nos recuerdan que necesitamos de algo, algo que nos da vida. Necesitamos nutriente y necesitamos tierra firme. Necesitamos asentarnos, y alimentar el terreno que nos acoge.
Creo que la raíz, como concepto y como realidad, es algo precioso. "¿Cuál es la raíz de tu problema? ¿Cuál es la raíz del asunto?" Creo que la raíz nos coloca directamente en los importante. Prioriza. Simplifica y unifica. Me encanta ir a la raíz. La raíz de la relación con la comida. La raíz del pensamiento. La raíz de la vida. 
Las raíces nos hacen humildes y nos acercan, nos devuelven, a la Tierra.También me gusta la remolacha porque es un tubérculo que "sobre-vive" bajo la tierra, en la profundidad, sin luz y bajo presión. Y sin embargo crece, fuerte, dulce. Es maravillosa. Pero lo más increíble de la remolacha es que cuando la cortas, sangra. Emana sangre brillante. Sangre vital. Sí. De ese vegetal que vive sin luz y bajo presión, echando raíces, sale sangre.A mí este tubérculo me parece todo un mundo de simbolismo. Además me encanta que esté tan en contacto con la tierra. La Tierra.
Me parece un vegetal maravilloso que nos recuerda nuestra esencia. Nuestra vulnerabilidad. Nuestra necesidad de la Tierra, nuestra capacidad para echar raíces y ahondar en ellas, nuestro poder para crecer fuertes y a la vez dulces, y nuestra condición sensible, porque cuando nos cortan, sangramos. Y es importante tenerlo presente.